Type 2 inflammation and cardiometabolic disease in middle-aged adults

Type 2 inflammation and cardiometabolic disease in middle-aged adults

Revisora: Dra. Celia Pinedo Sierra. Servicio de Neumología. Hospital Clínico San Carlos. Universidad Complutense de Madrid. 

Artículo seleccionado: Haglund J, Sundbom F, Malinovschi A, et al.Type 2 inflammation and cardiometabolic disease in middle-aged adults. ERJ Open Res. 2025 Jun 30;11(3):01085-2024. doi: 10.1183/23120541.01085-2024.

Palabras clave: Asma, inflamación Tipo 2, enfermedad cardiometabólica.

Resumen
En la actualidad existe evidencia que sugiere una relación entre el asma y las enfermedades cardiometabólicas. Estudios previos han encontrado una mayor prevalencia de hipertensión (HTA), diabetes (DM) y enfermedad coronaria y cerebrovascular entre pacientes asmáticos comparado con sujetos sin asma. Recientemente se ha publicado un trabajo prospectivo con seguimiento durante 35 años, cuyo resultado ha sido que el asma es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) tras ajustar por posibles factores de confusión. Una de las explicaciones propuestas sobre la relación entre el asma y la enfermedad cardiometabólica es la inflamación sistémica, en concreto la inflamación tipo 2.

Este trabajo busca dilucidar varios puntos; la asociación entre la inflamación tipo 2 y la enfermedad cardiometabólica, si dicha asociación varía entre los diferentes biomarcadores de inflamación tipo 2 y si la presencia de más de un biomarcador elevado influye en dicha asociación.

La hipótesis para la realización del estudio es que la asociación entre las enfermedades cardiometabólicas y la inflamación tipo 2 varía según las diferentes combinaciones de biomarcadores tipo 2.

Es un estudio transversal con datos obtenidos de la cohorte sueca SCAPIS (Swedish CArdioPulmonary bioImage Study). La muestra final incluyó a 4.277 participantes de entre 50 y 64 años. Se excluyeron a los sujetos con datos incompletos sobre biomarcadores o sobre el consumo de tabaco.

Los datos sobre las enfermedades cardiometabólicas (infarto de miocardio, ictus, HTA, DM) así como sobre el asma y EPOC, se obtuvieron de cuestionarios. Se preguntó a los participantes: «¿Cuál de estas enfermedades le ha diagnosticado un médico?» y se les dieron opciones múltiples, incluyendo las mencionadas anteriormente. El infarto de miocardio, la angina de pecho y el ictus se consideraron como ECV.

Los biomarcadores analizados fueron: 

– Eosinófilos en sangre:  elevados si ≥ 0,3x ×109 L−1

– Fracción exhalada de óxido nítrico (FENO):  elevado si ≥25 ppb. 

– IgE específica: se consideró sensibilización positiva si ≥0,35 PAU/ L−1

Los participantes se agruparon según la presencia de los tres biomarcadores de inflamación tipo 2.

El objetivo principal del trabajo fue determinar si existe una asociación entre la inflamación tipo 2 y las enfermedades cardiometabólicas (DM, ECV, HTA).  Otros criterios de valoración secundarios incluyeron analizar si la magnitud de la asociación depende del biomarcador de inflamación tipo 2 utilizado y evaluar si la presencia de múltiples biomarcadores elevados aumenta la probabilidad de enfermedad cardiometabólica.

De los 4277 participantes incluidos en el estudio, 1975 (46,2%) presentaban al menos un biomarcador de inflamación tipo 2 elevado. Las características basales de los pacientes se recogen en la Figura 1.

No se observaron diferencias significativas en edad, antecedentes de tabaquismo ni prevalencia de EPOC entre los dos grupos. En el grupo sin ningún biomarcador de inflamación tipo 2 elevado, la proporción de mujeres fue mayor y presentaron un IMC ligeramente superior. Se observó una prevalencia significativamente mayor de varias de las enfermedades cardiometabólicas analizadas en este estudio (infarto de miocardio, angina de pecho, DM e HTA) y de asma en el grupo con al menos un biomarcador elevado de inflamación tipo 2.

Las características basales de la población del estudio, divididas en grupos según la presencia de uno o más biomarcadores de inflamación tipo 2, se presentan en la Figura 2.

Se observó una mayor prevalencia de enfermedad cardiometabólica entre los participantes con cualquier biomarcador tipo 2: DM (5,2 % frente a 3,3 %; p = 0,002), ECV (3,3 % frente a 1,8 %; p = 0,002) e HTA (23,7 % frente a 20,2 %; p = 0,007).

La diabetes presentó la asociación más fuerte con la elevación de los tres biomarcadores (OR 4,03; IC95% 1,84–8,87). También se detectó un riesgo aumentado con eosinófilos elevados (OR 2,02) y con la combinación eosinófilos + FENO (OR 2,38). 

Respecto a ECV (infarto/angina/ictus) la prevalencia fue mayor en el grupo con inflamación tipo 2 (3,3% vs 1,8%). El riesgo se incrementó principalmente en la combinación de eosinófilos elevados + IgE positiva (OR 4,77) y en FENO elevado (OR 2,57). 

Al analizar la HTA se observó una asociación únicamente con los eosinófilos elevados (OR 1,65).

En términos generales, el biomarcador con mayor poder predictivo fueron los eosinófilos en sangre periférica.

Los autores concluyen que existe una asociación entre la inflamación tipo 2 y el trastorno cardiometabólico. Los resultados obtenidos refuerzan la teoría de que la fisiopatología de la inflamación tipo 2 y la enfermedad cardiometabólica estarían interrelacionadas.

Comentario

Los datos obtenidos en este estudio confirman que la inflamación tipo 2 se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas, en especial con la DM.  Podría existir una relación entre la inflamación sistémica crónica y el aumento del riesgo cardiometabólico. Los autores señalan algunos posibles mecanismos fisiopatológicos de esta asociación como el papel de los eosinófilos en la homeostasis de la glucosa y en el metabolismo adiposo y la contribución a la formación de placas ateroscleróticas en la ECV.

Las principales limitaciones de este trabajo son el diagnóstico de las enfermedades a través de encuestas (riesgo de sesgo de memoria), la falta de información sobre medicación antiinflamatoria (corticoides) y la inclusión restringida a individuos de 50–64 años.

En resumen, el estudio confirma que la inflamación tipo 2 se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiometabólicas, en especial con la DM. Se necesitan estudios longitudinales para poder esclarecer la direccionalidad de esta asociación ya que los hallazgos podrían tener implicaciones importantes en la prevención, estratificación de riesgo y tratamiento de pacientes asmáticos con inflamación tipo 2.

Figura 1. Características basales de los pacientes.

Figura 2. Prevalencia de enfermedad cardiometabólica dependiendo de los biomarcadores de tipo 2.

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