El papel del apoyo psicológico y del entrenamiento de la función respiratoria en la reducción de la ansiedad y la mejora de la función pulmonar en pacientes con asma bronquial

El papel del apoyo psicológico y del entrenamiento de la función respiratoria en la reducción de la ansiedad y la mejora de la función pulmonar en pacientes con asma bronquial

The role of psychological support and respiratory function training in alleviating anxiety and improving lung function in patients with bronchial asthma

Revisora: Dra. Tamara Hermida Valverde. Servicio de Neumología Hospital Central Universitario de Asturias.

Artículo seleccionado: Xiaofang Lin & Caiping Tan (20 Sep 2025): The role of psychological support and respiratory function training in alleviating anxiety and improving lung function in patients with bronchial asthma. Journal of Asthma. DOI: 10.1080/02770903.2025.2562572

Palabras clave: Asma, Ansiedad, Función Pulmonar, Entrenamiento.

Resumen
El asma bronquial es una enfermedad crónica de las vías respiratorias caracterizada por inflamación e hiperreactividad, cuya prevalencia global está en aumento [1, 2, 4]. El asma impone una pesada carga sobre la salud pública [3], y los pacientes a menudo experimentan ansiedad, que puede exacerbar los síntomas y la hiperreactividad de las vías respiratorias, creando un ciclo vicioso y empeorando el estado psicológico [5, 6, 7].

Este estudio retrospectivo analizó los cambios dinámicos en los niveles de ansiedad (medidos con GAD-7 y HADS) [9, 10], la función pulmonar (Flujo Espiratorio Pico o PEF) [11], y la satisfacción del paciente en 204 pacientes hospitalizados con asma (P). El Grupo de Intervención recibió, durante 3 meses, cuidado rutinario más apoyo psicológico (basado en principios de Terapia Cognitivo-Conductual o CBT) [15, 16] y entrenamiento de la función respiratoria (como ejercicios de respiración abdominal y respiración con labios fruncidos) [8]. El análisis estadístico se realizó mediante la Ecuación de Estimación Generalizada (GEE), adecuada para datos longitudinales de múltiples puntos de tiempo [17,18].

Resultados: En cuanto a la Ansiedad y Satisfacción: Los niveles de ansiedad (GAD-7 y HADS) fueron significativamente más bajos en el grupo de intervención a 1 semana, 1 mes y 3 meses en comparación con el control. El análisis de interacción (método * tiempo) mostró que la intervención redujo significativamente la ansiedad a 1 mes (p = 0.032) y a 3 meses (p = 0.002), demostrando un efecto fuerte a largo plazo. La satisfacción del paciente fue significativamente más alta en el grupo de intervención en todos los puntos de tiempo, con un efecto de mejora significativo a los 3 meses (p < 0.001).

En cuanto a la función Pulmonar (PEF): Los niveles de PEF fueron significativamente más altos en el grupo de intervención a 1 semana (p < 0.001) y 1 mes (p < 0.001), pero esta diferencia no fue significativa a los 3 meses (p = 0.434).  Esto sugiere que la mejora en la función pulmonar se concentra en las etapas tempranas, posiblemente debido a la rápida respuesta al entrenamiento respiratorio o a una menor adherencia después del alta [12, 13, 14].

Por ello, se concluye que la combinación de apoyo psicológico y entrenamiento de la función respiratoria puede reducir significativamente los niveles de ansiedad y mejorar la función pulmonar y la satisfacción en pacientes con asma bronquial. Este enfoque integral es importante para mejorar la salud física y mental de los pacientes.

Comentario
Este estudio aporta una visión muy valiosa sobre el manejo integral del asma, al demostrar que una intervención que combina apoyo psicológico estructurado y entrenamiento respiratorio puede mejorar de manera clara el estado emocional, la función pulmonar y la experiencia del paciente. Los resultados muestran que los pacientes que recibieron la intervención presentaron, ya desde la primera semana, niveles de ansiedad significativamente menores que los del grupo control, con diferencias aún más marcadas al mes y a los tres meses. Por ejemplo, la puntuación en la escala de ansiedad hospitalaria descendió hasta valores alrededor de 3 puntos en el grupo intervención, mientras que en el grupo control permaneció más alta, alrededor de 4 puntos. La evolución es especialmente llamativa si se tiene en cuenta que al inicio ambos grupos partían de niveles de ansiedad similares.

En cuanto a la función pulmonar, medida mediante el flujo espiratorio máximo, también se observó un beneficio en las fases iniciales. Los pacientes del grupo intervención alcanzaron valores cercanos al 63% del valor teórico a la semana y al 76% al mes, frente a cifras algo inferiores en el grupo control. Aunque a los 3 meses ya no se apreciaron diferencias significativas entre grupos, el patrón temprano sugiere que el entrenamiento respiratorio y el refuerzo intensivo durante el ingreso pueden acelerar la mejoría tras una exacerbación. Además, la satisfacción de los pacientes (un aspecto clave para la adherencia y el autocontrol del asma) fue claramente mayor en el grupo intervención en todos los momentos de seguimiento, destacando especialmente a los 3 meses, cuando la mediana alcanzó valores por encima de 88 frente a 81 en el grupo control.

Pese a estos resultados positivos, el estudio presenta limitaciones importantes. El hecho de que el diseño sea retrospectivo y que la asignación “aleatoria” entre grupos no quede claramente explicada introduce la posibilidad de un sesgo de selección. También se detectaron algunas diferencias basales relevantes, como un volumen espiratorio forzado ligeramente superior en el grupo intervención, que podría haber influido en su mejor evolución pulmonar. Además, no se aporta información detallada sobre la adherencia real de los pacientes al programa psicológico y respiratorio, un aspecto fundamental para valorar la reproducibilidad del modelo en otros centros.

Aun así, el trabajo es coherente con la evidencia previa y apunta a una dirección muy interesante para la práctica clínica. Destaca que el abordaje emocional y funcional del paciente asmático no es un complemento, sino una pieza clave que puede mejorar tanto su bienestar como la percepción de control de la enfermedad. Aunque se necesitan estudios prospectivos y mejor controlados para confirmar estos hallazgos, los resultados abren la puerta a integrar de manera realista intervenciones de apoyo psicológico y entrenamiento respiratorio en la atención habitual, especialmente mediante modelos que combinen sesiones presenciales durante el ingreso y seguimiento telefónico tras el alta.

Bibliografía: 

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  3. Liccardi G, Salzillo A, Sofia M, D’amato M, D’amato G. Bronchial asthma. Curr Opin Anaesthesiol. 2012;25(1):30-37. doi:10.1097/ACO.0b013e32834e7b2e.
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