Revisor: Loubna Dahmazi. Servicio de Neumología. Hospital Universitario Doctor Peset. València.
Referencia: Chupp G, Nagase H, Skowasch D, et al.; NIMBLE Study Investigators. Switching to twice-yearly depemokimab from mepolizumab/benralizumab in severe asthma: a multicenter, randomized, double-blind, phase 3A clinical trial (NIMBLE). Am J Respir Crit Care Med. 2026;212:921–935. doi:10.1093/ajrccm/aamag031.
Palabras clave: asma grave, depemokimab, cambio de biológico, anti-IL5, dosificación semestral, no inferiodad.
Resumen:
El tratamiento del asma grave eosinofílica ha cambiado de forma sustancial con la incorporación de los tratamientos biológicos dirigidos frente a la vía de la IL-5, capaces de reducir exacerbaciones, mejorar la función pulmonar, el control de la enfermedad y disminuir la necesidad de corticosteroides sistémicos. Sin embargo, estos tratamientos requieren administraciones periódicas cada 4–8 semanas, lo que supone una carga terapéutica relevante a largo plazo. En este contexto, depemokimab, un anticuerpo monoclonal anti-IL-5 de acción ultraprolongada administrado cada 26 semanas, plantea la posibilidad de simplificar el tratamiento manteniendo el beneficio clínico.
El estudio NIMBLE es un ensayo fase 3A multicéntrico, aleatorizado y doble ciego que evaluó si los pacientes con asma grave que habían alcanzado un buen control tras al menos 12 meses de tratamiento con mepolizumab o benralizumab, podían cambiar a depemokimab, manteniendo el mismo beneficio clínico.
Figura 1. Resumen gráfico del estudio NIMBLE. Diseño del estudio y principales resultados de eficacia y seguridad tras el cambio desde mepolizumab o benralizumab a depemokimab administrado cada 26 semanas. Adaptado de Chupp et al. Am J Respir Crit Care Med. 2026;212:921–935. doi:10.1093/ajrccm/aamag031.

Como muestra la Figura 1, el panorama global del estudio resulta aparentemente tranquilizador, con mantenimiento del control clínico, la función pulmonar y la calidad de vida. Sin embargo, una lectura más detallada plantea varias cuestiones que merecen consideración.
Comentario
Más allá del análisis estrictamente estadístico del objetivo primario, NIMBLE aporta una perspectiva especialmente relevante para el manejo a largo plazo del asma grave: la posibilidad de mantener el control clínico reduciendo de forma sustancial la carga terapéutica. Depemokimab, administrado cada 26 semanas, introduce un modelo de tratamiento en el que la eficacia debe valorarse no solo por la prevención de exacerbaciones, sino también por su capacidad para facilitar la continuidad terapéutica, reducir el número de administraciones y simplificar el seguimiento de pacientes que ya han alcanzado estabilidad clínica.
Un primer aspecto destacable es que el cambio a depemokimab permitió mantener un bajo nivel de exacerbaciones durante las 52 semanas de seguimiento. La tasa anualizada fue de 0,57 exacerbaciones/paciente-año y la mayoría de los participantes no presentó ninguna exacerbación clínicamente significativa. Aunque el estudio no alcanzó formalmente el criterio preespecificado de no inferioridad, la diferencia absoluta frente al comparador fue pequeña y los eventos graves fueron infrecuentes. Estos resultados deben interpretarse además en una población previamente estable y respondedora, con una carga exacerbadora muy baja antes de la inclusión, circunstancia que dificulta demostrar diferencias con elevada precisión estadística. En este contexto, NIMBLE aporta evidencia de que una estrategia semestral puede mantener un grado elevado de protección frente a exacerbaciones en una proporción importante de pacientes.
Un segundo elemento favorable es la consistencia del control de la enfermedad en diferentes dominios clínicos. Durante el estudio, las puntuaciones de ACQ-5 y SGRQ permanecieron estables, al igual que el FEV1 prebroncodilatador, sin diferencias clínicamente relevantes respecto al tratamiento previo.
Esta estabilidad resulta especialmente relevante porque el objetivo del switch no era conseguir una mejoría adicional en pacientes ya controlados, sino preservar el beneficio clínico alcanzado. Por tanto, la ausencia de deterioro sintomático, funcional o de calidad de vida refuerza la posibilidad de utilizar depemokimab como una estrategia de mantenimiento en pacientes adecuadamente seleccionados.
Probablemente, el aspecto más diferencial de depemokimab sea su pauta de administración semestral. Pasar de administraciones cada 4–8 semanas a únicamente dos dosis al año supone una reducción muy importante de la carga terapéutica. Esta simplificación puede disminuir el número de visitas y procedimientos asociados al tratamiento y facilitar la persistencia a largo plazo, un aspecto especialmente relevante en enfermedades crónicas. El propio estudio señala que los tratamientos con intervalos de administración más prolongados son generalmente preferidos por pacientes y profesionales y pueden contribuir a mejorar la adherencia y la persistencia.
En este sentido, el valor de depemokimab no reside necesariamente en ofrecer una mayor eficacia que otros biológicos, sino en preservar el control con una estrategia considerablemente más sencilla.
A ello se añade un perfil de seguridad favorable. La incidencia global de acontecimientos adversos fue similar entre los grupos y los acontecimientos adversos graves se observaron en el 9% de los pacientes de ambos brazos, sin nuevas señales de seguridad relevantes asociadas a depemokimab.
Por tanto, la combinación de eficacia mantenida, estabilidad clínica, seguridad y una pauta de administración cada seis meses convierte a depemokimab en una opción particularmente atractiva para pacientes con asma grave estabilizados en los que el objetivo terapéutico pasa de alcanzar el control a mantenerlo de la forma más sencilla y sostenible posible.
Concluisones:
- Depemokimab permite plantear una nueva estrategia de mantenimiento en asma grave, basada en preservar el control alcanzado con una reducción muy significativa de la frecuencia de administración.
- NIMBLE muestra un mantenimiento global de la eficacia clínica, con bajas tasas de exacerbaciones y estabilidad del control del asma, la calidad de vida y la función pulmonar, junto con un perfil de seguridad comparable.
- La administración cada 26 semanas constituye el principal valor añadido de depemokimab, al reducir la carga terapéutica y ofrecer el potencial de mejorar la persistencia y facilitar el tratamiento a largo plazo. Por ello, puede representar una opción especialmente interesante en pacientes previamente respondedores y clínicamente estables, siempre dentro de una selección individualizada.
Bibliografía:
- Global Initiative for Asthma (GINA). Global Strategy for Asthma Management and Prevention. 2025.
- Chupp G, Nagase H, Skowasch D, et al.; NIMBLE Study Investigators. Switching to twice-yearly depemokimab from mepolizumab/benralizumab in severe asthma: a multicenter, randomized, double-blind, phase 3A clinical trial (NIMBLE). Am J Respir Crit Care Med. 2026;212:921–935. doi:10.1093/ajrccm/aamag031.
- Jackson DJ, Wechsler ME, Jackson DJ, et al.; SWIFT-1 and SWIFT-2 Investigators. Twice-yearly depemokimab in severe asthma with an eosinophilic phenotype. N Engl J Med. 2024;391:2337–2349.
- Bleecker ER, FitzGerald JM, Chanez P, et al. Efficacy and safety of benralizumab for patients with severe asthma uncontrolled with high-dosage inhaled corticosteroids and long-acting β2-agonists (SIROCCO). Lancet. 2016;388:2115–2127.
- Siddiqui S, et al. Switching biologics in severe asthma: cautionary lessons from NIMBLE. Am J Respir Crit Care Med. 2026;212:2113–2115.
- Godbout K, et al. NIMBLE did not establish noninferior switching to depemokimab. Am J Respir Crit Care Med. 2026;212:2115–2116.






